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28 sept 2014

De una soñadora con tiempo (fragmento)

"Era una no tan simple caminante en una perseverante búsqueda de quién sabe qué. Aunque mil veces fue interrumpida por las voces del desánimo, su equipaje se tornó cada vez más liviano, y le nacieron alas para levantar vuelo."

3 ago 2014

Billete de diez pesos

Voy a la panadería que se encuentra frente al Paseo La Terminal. Entro y me dirijo hacia la vendedora que está detrás del mostrador y le pido diez pesos en churros y torneaditos dulces. Me mira y me pregunta si tengo cambio, y le contesto que no, que solo tengo esos diez pesos.

Comienza a armar el paquete con los panificados, y una vez que termina le alcanzo mi billete. Ella lo toma y sale del negocio en búsqueda del cambio. Cuando regresa, me entrega el pedido junto con tres papeles de diferentes formatos que yo debo firmar. Así lo hago.

Repentinamente comienza a soplar el viento de un modo violento. Se oscurece el cielo y se prenden las luces de las calles. Procedo a ponerme mi saco que estaba colgado en el respaldo de una silla, y luego la campera. Pongo las manos en los bolsillos, como es costumbre mía, y caigo en la cuenta de que ese abrigo no es mío. ¡Claro! ¡Yo no había llevado campera!

Un viento huracanado provoca que se corte la luz en la zona. Solo quedan encendidas las lámparas de emergencia del interior del local. El dueño de la panadería se enoja y reprende a los clientes que quedaron sitiados por el temporal, pues fueron ellos quienes con su energía negativa provocaron el inicio de la tormenta.

3 may 2014

Climb up here with me!

"People can live a hundred years without really living for a minute.
You climb up here with me, it's one less minute you haven't lived."

24 feb 2014

Listas y más listas

La magia que genera provocar el caos en el proceso de reorganización de una simple repisa (que en realidad es mucho más que eso). Encontrar millones de cosas para recordar y para descartar. Y como siempre la manía de las listas y de seguir generando más listas aún… como la que aparecerá ahora a continuación, donde relato a mi “modo listado”, lo descubierto y redescubierto en esta mini aventura dentro de mi pequeña gran caja de zapatos:

Listas y listas de cosas concluidas y proyectos por llevar a cabo. Impresiones de conversaciones importantes en el día de acontecimientos puntuales y memorables de la historia de mi país. Papeles que ni siquiera merecen ser reciclados. Retazos del pasado y chispas del futuro. Consejos tales como: “si vas a seguir este camino, empezá a pensar como artista; nada de pensamientos ‘normales’”. Bocetos y más listas. Dibujos regalados de grandes amigos y artistas contemporáneos. Fotografías de rostros nuevos en recortes de diarios viejos. Ganas de coser cartón. Ganas de hacer aún más listas y sobre todo de ir tachándolas. Columnas de pros y contras para la toma de decisiones. Canciones que detienen el tiempo y congelan la sangre. Canciones que solo sirven para abultar el basurero. Diseños de viajes... sentimientos cifrados… la rebeldía del olvido.

Comparto una foto de lo que son y fueron algunas de estas listas.

Hace un tiempo, un amigo compartió conmigo un escrito de su autoría dando su visión de lo que son las listas. Creo que no existe nada más atinado que sus palabras para expresar tan claramente lo que significan para mí estos pedazos de papel garabateados… y salió por mano de otro:

"Entre cuadernos y libretitas que nunca se escriben intento llevar adelante eso que se llama porvenir. A veces tan caótico como estos tachones y letras desprolijas. Venidas a cuenta que llegan tarde, anotaciones viejas, borrón y cuenta nueva. Tal vez sea esa la forma de mantener un par de ideales sin estar totalmente jodido. Una forma de disfrutar el hecho de estar vivo sin más. El resto puede ir y venir, de hecho lo hace, sin permiso como se debe. Vaya y pase, que para aprender a vivir sólo es cuestión de relajarse y dejarse estar, con vaivenes, como cualquier ciudadano del mundo".
¡Gracias M.K.!

18 feb 2014

De consorcios y nocturnos

... Y así, mientras el Consorcio Victoria descansaba en los cálidos brazos de Morfeo, acompañado por el arrullo sordo de algunos splits encendidos, la desvelada inquilina del departamento 5to se atrevía a dejar sus brillantes pinceladas en la puerta del pasillo…

8 feb 2014

Donde la hornalla se apaga (fragmento)


Desahogo impulsivo sin edición ni correcciones. Carta fragmento.

"Otra estafa de la vida. Si… que el dólar, que los precios, que la energía, que los subsidios, que la política… ¡Basta!

¡Mirá al lado tuyo por favor! Un pasado complejo todos, en mayor o menor medida, lo hemos tenido. En algunos casos, el pasado se mezcla mucho con el presente, y eso es algo por reparar. Yo también la pasé mal. Y lo digo claramente: pasé. Quedó atrás y no tengo ganas de traerlo a mi cabeza nuevamente.

Te reconozco nostálgico; yo también lo soy en parte. Las cosas buenas y las cosas malas también conforman la materia de la que estamos hechos. Y no es posible descartarla, pues sino nos desintegraríamos. Pero todo tiene su proceso. Un inicio, una permanencia determinada y un fin. Y de ello queda lo que debe quedar para seguir construyéndonos. Y no es posible volver atrás. Sería como no querer avanzar. No progresar en un sentido espiritual. 

“Las cosas por algo pasan". Esa es frase de una hermana. Antes no la creía. Me sonaba a predestinación. Pero no es así. Nosotros elegimos qué hacer con lo que nos pasa. Nosotros atraemos lo que nos pasa. Y seguramente, lo que a mí me está pasando ahora, sea por esto. Por ello decido escribirlo, como desahogo y para asentar lo bueno que mañana me sucederá. Para reconocer en este relato esa materia que construyó mi espíritu para lo bueno que vendrá.

Y a la vez hago catarsis. Tengo bronca. Si, la tengo. La tengo porque tu pasado te ciega y siento que no me estás viendo. Puede ser que sea yo la invisible. Ese manto asqueroso que no deja mostrarme en las ocasiones que me gustaría ser vista, como lo es en este momento. 

(…)

Somos muy diferentes y eso me da vértigo. Y me enamoré del vértigo. Me gusta sentirlo y lo disfruto. Pero lo disfruto si es que sé que estamos juntos en esa diferencia. Ése es el vértigo que quiero sentir. El de aprender con vos cerca. Pero siento que no me estás dando la chance. Y allí se pierde toda democracia. Tengo ganas de que nos conozcamos, pero no te acercás ni me dejás acercarme. Tampoco hay igualdad en eso. 

Me gustaría tener la ocasión de decir que lo nuestro funcionó o no… pero no me das siquiera la oportunidad de poder vivirlo. La vida me estafa otra vez en eso. Me lo muestra claramente frente a mi… y me dice: “pero no te ilusiones, que no vas a poder tener la chance”. Y me da bronca… ¡mucha bronca!"

21 feb 2013

La espalda en el piso


Vengo de la playa donde todos menos unos sonríen. Todo podría cambiar en tres simples pasos. Ahora no. Pero hay mucho viento… ¡imposible leer!

¡Salgan del agua, que hay mucha gente y otros también quieren tomar fotos!

Y no responde, pero tampoco hay muchas nubes que digamos. ¿Será así como se resolverá todo? ¡Me encantaría saberlo! Cuánta incertidumbre…

Y a esa rama no le queda mucho. ¿Dónde caerá? Sobre el techo primero, seguro. Así que quizá lo ideal sería llamarla… ¡cuánto doble sentido hay en eso!

En fin, nada de esto es raro. Todo está igual que siempre. Todo está bien. ¿Qué cambia? La espalda en el piso. Por lo menos tuve la delicadeza de poner una manta debajo.

Ahora las que son tres son las cajas. Qué curioso… resulta interesante ese número. ¿Y el color? Arena: es más cálido y va con los muebles. Agradezco que hayas preguntado. Que me hagas un lugar en tu espacio.

Y nuevamente el agua. La píldora de la alegría y la felicidad. ¡Aléjate de mí! ¡No, vení! El mensaje va a ser cansador. Sería bueno que se entienda esa música. Pero debe ser la que proviene del río. Y hoy el río no trajo la paz de siempre.

Ahora cambiamos de estado. Sentarse no se siente mejor. ”Siéntete cómodo en el caos”. Pero las ganas de molestar vuelven a surgir. La reincorporación es un avance, y la escritura también.

¿Se mudan? Qué acción más dramática, y no justamente para el que lo hace. Y los golpes no están tan mal. Se podrían hacer unos agujeros más, ahora que ya hay más tiempo. Y se vuelve aún más interesante ver ese blíster más lejos. Esa es una agradable sorpresa.

La botella tiene arena. Se siente pegajosa y el agua muy tibia. Reincorporarse si, cambiar el agua, ya sería demasiado pedir. Pero con la cantidad derramada tal vez sería lo conveniente. Lo conveniente… el miedo… escribir y leer. O peor aún: que sea leído. No tiene importancia. Mentira tras mentira. Tiene importancia.

La manta ahora quedó sola y la verdad es que la extraño mucho. Está triste sin mí. Entonces se vuelve al mensaje: “hola, ¿estás ahí?” Y la respuesta seguramente será que sí. Pero no sería lo conveniente.

Calor de verano. Tengo que empeñarme en huir. Palabra difícil de escribir y fácil de hacer. Cuánto silencio. Por suerte el ventilador me murmura algo: “olvidaste nombrar a los chicos nuevos”. Tiene toda la razón. Y eso que los traje a este mundo con todo mi amor. Y las reglas, son todas parecidas. Ésta es de metal y se dobla, pero no se rompe. Casi como el junco. Por lo menos es lo que cuentan.

Ahora el vicio es éste. El miedo nuevamente. No se puede terminar este relato. Nunca comenzó. Y pasó frente a mí junto con muchísimas preguntas, cuyas respuestas son siempre las mismas. Así debía ser. Y la culpa es algo que no nos pertenece. O es tan nuestra que ya no nos damos cuenta que somos nosotros quienes le pertenecemos.

Ya no hay más que decir que todo lo que se debe decir pero se calla. Las nubes siguen cortando las señales. Son inocentes, pero son las culpables. Y si el mensaje afecta (que es lo más seguro) tampoco sería una solución. Y no hay fin. Lo cual es bueno. Solo hay comienzo.

Quemaré el libro, salvaré el gato, patearé la jarra, me serviré una taza de té. En el orden necesario. Hojas escritas para hacer cartapesta para Katrina. No hay avance. Ese camino es rojo. Justo como el color de las tres cajas. Interesante número, y cuánta pena que causa. Agua de nuevo.

Perdí el hilo. Imprimamos esto. Vamos al agua.

31 jul 2011

Viaje


Me voy, por fin…
Un viaje a un lugar donde siempre quise estar y que aún no conozco.
El bolso va liviano… es pequeño, mucho no tengo y tampoco creo necesitarlo.
Pero llevo suficiente dentro de mí…
Algunas cosas que pienso abandonar en el camino
y otras que me ayudarán a mantenerme de pie.
Hay también un espacio libre para llenarlo de sensaciones nuevas:
olores, colores, sabores, sonidos.
Ganas de conocer, de hacer y de disfrutar.
La sonrisa y el calor de la gente que quiero y que me quiere.
Los nervios, la incertidumbre y el vértigo de enfrentarse a lo desconocido.
La ansiedad de volver a ver a quien distintos circunstanciales se han encargado de alejar y de acercar nuevamente.
La alegría de un sueño a punto de cumplirse
y la prematura satisfacción de haberlo alcanzado…

21 ene 2011

De tarde de caminata

 
Caminata habitual con un fin específico: cerveza y papas fritas. Extremo de la Costanera: comentarios sensacionalistas en relación a la extensa cola de autos; camiones y colectivos y avivados también; bocinazos.  Continuación del recorrido siendo perseguidas por un chubasco: “las gotas gruesas anuncian que la lluvia ha pasado”. El ansiado objetivo: papas fritas y cerveza bien fría. El chubasco que se vuelve lluvia prolongada. Paz, contemplación y disfrute. El río ondula y el horizonte se pierde. Ironías. La lluvia que se transforma en tormenta. Risas, más risas y preocupaciones reales y remotas. Una bostera que se vuelve gallina. Un alma que se apiada y nos provee transporte. Conclusión: “En un día gris, vístete de gris, y todo resplandecerá a tu alrededor”.

16 ene 2011

De vacaciones

 
Dopo sole y post mortem. Caminatas matutinas. Películas para mirar comiendo helado. Un escape al río. Listas de último momento. Princesas y cípipes, sapitos y sapos reventados. Viajes sobre la hora. Termas de Federación vs. termas de pileta de lona. La casita nueva, un auto que no llega y el bendito barquito de prefectura.
Yo también se qué hice este verano.

5 jul 2010

Bailando bajo la lluvia

"La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino de aprender a bailar bajo la lluvia".
Ésta es una de las frases que recibí en unos de esos tantos "mails positivos" que vienen en cadenas. No se si estaré con los cables pelados, con los pájaros volados, o un poco melancólica porque el otoño ya pasó... o qué... pero me pegó... Será seguramente porque me gusta la lluvia...